Abrazar los árboles no es un invento del ser humano aunque esta idea parece ser que está tomando fuerza en la actualidad, los animales ya lo hacen por naturaleza desde siempre. Quien no ha visto una foto de un tigre, de un gato o cualquier otro animal durmiendo sobre la rama de un árbol, o  los pájaros con sus nidos.

Hace unos días me llegó una noticia respecto a ello que me ha sorprendido y a la vez me he alegrado mucho. El gobierno de Islandia ha invitado a todos sus ciudadanos a que se acerquen a los bosques de su país para abrazar a los árboles. Para ello ha tenido que realizar una inversión y un esfuerzo para adaptar su acceso. Una idea genial sobre todo en estos momentos donde  COVID-19 nos está complicando mucho nuestra forma de vivir desde que fue detectado en todo el mundo. El servicio forestal de Islandia ha creado una nueva forma de superar la sensación de soledad y aislamiento que muchas personas sufren debido a las medidas preventivas de COVID-19.

Su planteamiento fue el siguiente, simple pero muy directo y el resultado fue un éxito.

¿Por qué no vienes y disfrutas del bosque, donde puedes abrazar los árboles y obtener su energía? Y la invitación fue aceptada inmediatamente por la gente. Puede parecer una práctica extraña, pero la investigación sugirió que podría ayudar a las personas a sentirse mejor. Después de este gancho, les dieron una explicación sencilla de cómo tenían que hacerlo:

“Es bueno cerrar los ojos mientras abrazas un árbol. Lo que yo hago es presionar mi mejilla contra él y sentir el calor y las corrientes que fluyen del árbol hacia mí… empieza en los dedos de los pies, sube por las piernas y atraviesa el cuerpo hasta el cerebro. Te da una sensación de relajación tan buena que te deja preparado para un nuevo día y para nuevos desafíos”, explicó el guardabosques del Bosque Nacional  de Hallormsstadur.

Los guardabosques trabajaron muy duro para abrir caminos a través de la nieve del bosque en Hallormsstadur, para que las personas pudieran acercarse a los árboles y disfrutar de actividades al aire libre. Se esforzaron para asegurarse que los senderos fueran bastante amplios como para que los visitantes pudieran mantener fácilmente la distancia recomendada de dos metros entre ellos, mientras paseaban.

Cuánto tenemos que aprender de las culturas que respetan y estiman a la madre naturaleza, y que además saben convivir con ella. Ojalá todos los países del mundo hicieran el mismo, porque solo copiamos los sistemes políticos, los negocios, el plan financiero, el sistema educacional…..que pena. Tengo la esperanza que en un futuro llegará una generación que potenciará la convivencia con la naturaleza y lo cambiará todo. Os invito a todos a salir abrazar árboles, imitando en nuestra medida a los islandeses, es fàcil, solo tenemos que copiar como lo hacen.