En la vida es necesario ser tolerante y tener la capacidad de ser permeable en todas las situaciones que nos presenta, al igual que en el arte marcial del Karate-do. De no ser así, perderemos muchos combates. Vamos a ver cómo podemos aprender de nuestra madre naturaleza y aplicarlo al día a día de nuestro quehacer cotidiano y con el karate como instrumento de aprendizaje.

El árbol no utiliza su voluntad para generar hojas, ramas… deja que el fuego / la luz pase a través de él: a eso se le llama permeabilidad. En la práctica del karate-do cuando entrenamos con otro compañero, tenemos que adaptarnos a su forma de trabajo que es distinta a la nuestra, si lo hacemos así, que fluyan los movimientos sin pensar quien es mejor que el otro, sin querer imponer nuestra voluntad, crecerán los dos.

La exigencia de nuestra sociedad actual nos lleva a tener que ser cada vez más competitivos y nos arrastra a una vida acelerada y material, que es justo lo contrario. Somos impermeables, intransigentes con los demás y con nosotros mismos, juzgamos sin pensar. Cuando llueve nos protegemos bajo un paraguas o un impermeable, entonces, si no sentimos la lluvia, ¿cómo podemos integrarla en nosotros? Hay que ser permeables con ella, saber hasta dónde nos puede mojar, aprendamos de ella, es agua y sin ella no existiríamos. Es un ejemplo, entiéndase «lluvia» como situaciones de la vida, es decir, seamos permeables, como el árbol que con el fuerte viento sobrevive y se adapta balanceando sus ramas, sus hojas…, junto a su tronco y raíces, al son del aire, se transforma en permeable durante ese tiempo y sobrevive. En cam­bio, el que está rígido frente a esta situación se acaba partiendo, desarraigando y muriendo. En karate-do ocurre algo parecido, si somos rígidos en los movimientos al realizar su práctica con el paso del tiempo nuestro cuerpo nos pasará factura en las articulaciones, en los huesos, tendones…como los problemas de la vida misma. Como dice el Tao, la rigidez es muerte, la flexibilidad es vida.

Veamos unos ejemplos de la naturaleza donde podemos encontrar sus características y aplicarlas en nuestras situaciones cotidianas:

Podemos ser como el FUEGO:

Imprevisible, invulnerable, devorador…, indispensable en los negocios y para ganar los combates.

Podemos ser como el AGUA:

Presente en todas partes, pura, cristal·lina, natural.., importante para el amor hacia nosotros mismos y todos nuestros seres queridos y para quien lo necesite. En el karate-do importante ser como uno es, tal como el agua.

Podemos ser como el VIENTO:

Invisible, sin forma, fuerte y llegando a todos los lugares…, importante para disolver nuestro odio, nuestra ira contra los demás y lo más importante aún; con nosotros mismos.

Podemos ser como el SOL:

Suprema fuente de luz y calor…, indispensable para transmitir ese calor hacia los demás, buena energía transmite buena energía.

Podemos ser como la LUNA:

Revelando frialdad…, necesaria para controlar nuestras emociones sin que obstruyan nuestras decisiones.

Podemos ser como los PAJAROS:

Furtivos, libres pero conociendo, prudentes…, para aprender a ser libres en nuestra libertad y no ser esclavos de nuestras palabras, obras o poderes.

Podríamos confeccionar una lista interminable pero al final de todo, tenemos la gran suerte y la gran libertad de poder elegir;

Podemos ser como queremos ser:

Pues karateca o no, al final, englobando, integrando, manifestando, sabiendo…que en nuestro camino ser permeables nos llevará a buen puerto.